Thursday, April 19, 2007

Encantos de keroseno

Siempre preferí la lona al keroseno, la vela al reactor. Del mundo ultramoderno me mudé conscientemente a la aldea pudiendo pisar Manhattan. Pero el siglo XXI más fugaz aporta ciertos placeres.
Despegar de Toulouse en un A32o vacío y a estrenar, cenar alta cocina de bandeja en compañía de buena gente mientras por babor cae el sol en la costa atlántica de Francia, virar en suaves giros sobre Dover, admirar el suelo de luces de Londres y volver entre risas hasta Barcelona cruzando Francia en plena noche... Tiene su encanto.
Sabina cantaba que "algunas de las cosas / Oiga, doctor, que imaginaba odiosas... / ¿sabe que están muy bien?" También pedía en la consulta "Oiga, doctor / Devuélvame mi fracaso / ¿no ve que yo cantaba a la marginación? / Devuélvame mi odio y mi pasión / Doctor hágame caso".
Yo no voy tan lejos. En un ejercicio de sinceridad mayor que el del genio, supongo que la felicidad está en saber disfrutar de todos los encantos, de la lona y el keroseno, del champagne y el clarete en bota, de lo que venga; frágil pero delicioso equilibrio, la piedra filosofal de los planes.

2 comments:

elena said...

Menuda puesta de sol! Bonita manera de recuperar el blog. Ya te echabamos de menos. XXX

la cibersombra said...

Creo que ya nos estas superando en sabiduria... Me alegro tanto...