Saturday, April 07, 2007

Al cielo con él

No me hubieras encontrado donde siempre.Ni siquiera el Gorrión se atrevió a salir, dicen, y se recogió en las catacumbas del ‘primetime’, espero que al menos con pinganillo y cornetazos de FM. No estamos ninguno allí cuando pasa la Esperanza de Triana por Adriano y se para a saludar a la Vírgen del Baratillo en los albores de la mañana de los duelos. Todo son cornetas y tambores cuando suena ‘Caridad del Guadalquivir’ y se adivina la muchedumbre entre las hojas verdes de los plataneros. Debajo se mece un paso cuajado de flores y mide torero sus terrenos en la trasera de La Maestranza.
Horas, la Macarena subía recatada la cuesta de las penas sin posibilidad de pararse, con un compás medido de angustia y esperanza. Se leen muy claras dos palabras: “Esperanza nuestra” cuando aprieta un nudo en los recuerdos y dos preguntas sin desenlace. ¿Por qué lo hicimos y por qué lo seguimos haciendo?
En el enorme 767 de American Airlines que cruza el Atlántico con este portátil a bordo, nadie se lo pregunta. Sólo pedimos que el señor de la derecha de la fila cierre la ventanilla por la que entra entra un rayo láser de luz. El cambio horario pende sobre nuestras córneas como la espada de Damocles de los vuelos ‘red eyes’. Es nuestra máxima preocupación mientras la Macarena regresa por Triana a la basílica con sus propias ojeras pintadas con el hollín de una noche de cera ardiendo.
En la maldita ventana de la derecha nada se mueve. Alumbra el mismo puñetero sol, que sigue en el mismo puñetero sitio desde que salimos. El mar tampoco se mueve, solo es un suelo azul de baldosa. Nada recuerda a Estrella de la Mañana como no hay nadie en el balcón de Adriano. A 10.000 metros de altura todos quieren siesta. Abajo, el planeta duerme quieto la mañana de los duelos, como un mundo que está acostao. ¡Al cielo con él!

2 comments:

Anonymous said...

Madre mía de la Esperanza,
novia de los macarenos,
la de la noche en los ojos,
la de la gracia en el cuerpo, bordado de lentejuelas
como el cuerpo de torero.
¡La más bonita del barrio!
Llévame contigo al cielo
y enséñame aquéllas cosas
a mí que soy macareno.
Un viaje de ida y vuelta,
luego es feria y volvemos.
Iremos juntos, noviados,
a la calle del infierno
y en las cunitas más altas
los dos solos subiremos.
Nos haremos una foto
en un grupo con San Pedro
Él con su llave en la mano y nosotros sonriendo.
Y después si San José nos da permiso iremos a la caseta del barrio para que rabien de celos
las mocitas al mirarte
y los mocitos al vernos.
(F. Villalón)

PUNTILLERO said...

"Es nuestra máxima preocupación mientras la Macarena regresa por Triana a la basílica..." ¿La Macarena volviendo por Triana? Eso será el jet-lá ese, no?