Monday, November 27, 2006

Pepe y el cambio climático


Qué razón llevas, Pepela. "Esto del cambio climático es terrible. Nos estamos cargando el mundo a conciencia y llegará un día en que nos vayamos todos al mismísimo carajo. Pero, de momento... Qué diitas más buenos estamos echando..."

5 comments:

Landino said...

¿Me sigues leyendo desde el Fondo Norte? Un honor. Efectivamente, lo del cambio climático tiene sus ventajas... pero a Sara le espera una buena, my friend.

Anonymous said...

Hola don pepito. Es cierto. Quizás a tus tataranietos...

trasgolete said...

Hola Don Chapu. Saludos taurinos desde Los Madriles. No se fíe mucho de lo del cambio climático. En la cuestión medioambiental hay que diferenciar dos grandes ámbitos:

1.-Agotamiento de recursos, contaminaciones varias, destrucciones de hábitat, extinciones de especies, talas e incendios, etc. Que son muy reales y responsabilidad nuestra la mayor parte de las veces.

2.- El calentamiento global del planeta.

Respecto del punto uno, poco que decir.Pero respecto del segundo hay que distinguir tres grandes posturas en el ámbito científico:

A) Los que opinan que es verdadero, que es antinatural, y que es además consecuencia del efecto invernadero. Estaría originado por tanto por la emisión humana de ciertos gases, especialmente el CO2.

B) Los que opinan que es verdadero pero que es natural y que la influencia del hombre en el mismo es pequeña o nula. Sostienen, con argumentos científicos serios e importantes, que el nivel de CO2 no es ni mucho menos el factor de mayor peso en la determinación de la temperatura de la Tierra.

C) Los que opinan que hay calentamientos regionales pero también enfriamientos, y que globalmente hay un cambio, pero no del planeta en su conjunto sino de determinadas zonas. Suelen verlo también como algo de causa natural. La emisión de gases no sería su causa.Enlazan mucho con el segundo grupo.

Estoy hablando siempre de opiniones científicas.

Por otra parte, y en cuanto a cómo tratar la propia emisión de gases (al fin y al cabo la contaminación sí que es un hecho evidente y grave) hay dos posturas: los de 'cortemos la emisión' y los de 'desarrollemos más la tecnología'. Yo, personalmente, era de los primeros pero por razones que es largo explicar cada vez soy más de los segundos.

Aquí le dejo un par de artículos para su consideración. El segundo desgraciadamente está en inglés ( esa jerga ;) ).

trasgolete said...

Una historia Gore
José Carlos Rodríguez

Les contaré una historia. El invierno de 2003 fue especialmente crudo en Nueva York. Yo acababa de llegar y podía pensar que eran todos así, pero los neoyorquinos lo comentaban. La ciudad estaba engalanada con adornos y nieve abundante y salir a la calle era toda una muestra de coraje. Hubo un día especialmente helador. Fue el que eligió Al Gore para dar una conferencia sobre la gran amenaza de la humanidad contra sí misma: el calentamiento global. Imagínense las coñas sobre el personaje.

Desde que dijo que él se había inventado Internet, Al Gore le ha cogido gusto a decir la verdad al público. Su tema preferido es el del calentamiento global y a él le ha dedicado muchas horas de estudio. Ha recorrido el mundo en busca de los efectos de la subida del termómetro de la Tierra, recogiendo las opiniones de los científicos que cuadraran con su propia visión y perfeccionando su mensaje charla tras charla. La combinación de todo ello con el mejor hacer de Hollywood ha dado como resultado un documental extraordinario: Una verdad incómoda.

El relato es sencillo. Un gráfico que ordena 650.000 años, los últimos, con la evolución del CO2 y la temperatura de la Tierra. Parece la historia de dos amigos inseparables. Luego Gore abre la espita del CO2 en los últimos años, y termina con una vertical que rompe el gráfico. Si la temperatura le sigue en su trayecto, nos viene a decir, esto se va a convertir poco menos que en un nuevo Marte. No dice, claro, que en los períodos interglaciares la temperatura de la Tierra fue mayor a la actual, con menos CO2. Hace creer al espectador que el gas es la principal causa de variación de la temperatura, lo que sencillamente es falso. Es más, si la Tierra se está calentando o no, no es una cuestión cerrada, ya que la medición más precisa de la temperatura global, la recogida por los satélites en la atmósfera, no dice que sí. También somete al espectador al ejercicio de imaginarse cómo se fundirá el océano antártico y sus terroríficas consecuencias, sin mencionar que su temperatura es variable y que no hay que irse muy atrás en el tiempo, en los 1930’, para encontrar años menos fríos por esas latitudes que los actuales.

Pero más allá de las inexactitudes, de las sugerencias tramposas, de las ausencias resonantes en materia científica, llama la atención que mienta cuando dice que el consenso científico es total y que él viene a ser un torpe y humilde portavoz. No hay más que ver las declaraciones sucesivas hechas por Científicos Atmosféricos del Cambio Climático (CAECI) y las de Heidelberg, Leipzig y Oregón, en las que miles de científicos de primer orden reconocen que el consenso científico no existe y denuncian que hay un intento por manipular la ciencia con objetivos políticos.

Pero lo mejor es el final. Una vez metido el miedo en el cuerpo, Gore nos dice que todo se puede conseguir con voluntad política. Y pone un ejemplo muy aleccionador: si utilizáramos una serie de tecnologías más eficientes, reduciríamos nuestras emisiones de CO2 no ya por debajo de 1990, como pretende Kioto, sino de las de 1970. Muy bien, pero ¿quién desarrolla e implanta tecnologías más avanzadas? ¿Los políticos? ¿No serán más bien los empresarios en el mercado? Pues eso parece. Y no tenemos más que ir al ejemplo de... los Estados Unidos que, gracias a la viveza de su economía, pese al aumento de población y al crecimiento económico, de 1997 a 2003 aumentaron las emisiones de CO2 en un 0,007 por ciento. Nada. Vamos, que no necesitamos a los políticos. A usted tampoco, Mr. Gore.

José Carlos Rodríguez es miembro del Instituto Juan de Mariana

trasgolete said...

Global Warming: Relax and Enjoy
From the desk of Richard Rahn on Fri, 2006-11-17 09:10
Yes, the world is getting warmer, but the Earth does this roughly every 1,500 years, and we cannot stop it. The good news is humans and most other species tend to do better during the warm periods.

There is a wonderful new book, “Unstoppable Global Warming: Every 1,500 Years,” by distinguished climate physicist Fred Singer and award-winning environmental economist Dennis Avery. The conclusion of their book in a nutshell is that, yes, the world is getting a bit warmer, but this is just the natural cycle. They provide overwhelming evidence this warming would occur with or without mankind increasing CO2 emissions or doing anything else. The good news is that if we realize we cannot stop global warming, and concentrate on constructively dealing with the problems it causes – which are all manageable at reasonable cost – and then enjoy the benefits, mankind will do just fine.

We have already had two cycles in recorded history; the Roman warming (200 B.C. to 600 A.D.) which was a very prosperous period, and the medieval warming (900 to 1300) during which farms were created in Greenland and Iceland. The modern warming period began about 1850, well before mankind was producing massive amounts of CO2.

As an economist, I have been a bit of skeptic about the various doomsday scenarios associated with global warming. It has been well known for decades that the Earth’s temperature is in a constant flux, and there have been many periods with both lower and higher temperatures. Despite the general warming trend since 1850, we have had cooler periods, notably from 1940 to 1978, when many leading scientists were warning us we were rapidly heading for a new ice age. I can still remember those doomsday scenarios being played out on TV specials at the time.

The reason for skepticism is the very selective use of data presented by the end-of-the world crowd, such as Al Gore and this month by former World Bank economist Nicholas Stern. The common solutions that always come from the crisis-of-the-day gang are for more government spending, higher taxes and more government control, with little or no discussion of the downside of bigger government and higher taxes.

U.S. taxpayers now pay about $4 billion per year to global change scientists and government bureaucrats associated with global warming. If global warming were found to be not much of a problem, what do you think would happen to the budgets, employment and advancement opportunities of those with a vested interest in global warming? (We have even had calls for the forcible silencing and imprisonment of global warming skeptics by some global warming doomsayers. Such calls and intimidation of those seeking honest answers can only lead to biased research or worse.)

Mr. Gore causes the emission of several hundred times the CO2 – by flying around the world in private jets, riding in limos, etc. – than the typical person does. Hence you would think if he really believed his scaremongering he would just stay home and give his speeches, etc., through teleconferencing and other electronic media. This would show greater commitment, but it would not be as much fun.

Responsible critics of the global warming scaremongers, such as Patrick Michaels (professor at the University of Virginia and Cato senior fellow), Bjorn Lomberg (director of the Copenhagen Consensus Center) and, of course, Messrs. Singer and Avery and many others, do not deny that global warming is occurring but only advocate that all current and historical data be examined and that there be a review as objective as possible of the costs and benefits of any expenditures to deal with climate change.

The Singer-Avery book is meticulously researched and footnoted (unlike many of the presentations from the scaremongers), and, as they note: “The 1,500-year cycle is not an unproven theory like the model-based predictions for the Greenhouse Theory. The 1,500 year climate cycle is real, based on a wide variety of physical evidence from around the globe.” (It comes from ice cores, sediment layers, isotopes, etc.)

The sun has far greater influence on climate than most people understand. The sun does not shine with a constant intensity, the Earth does not rotate around the sun in a constant orbit – during some periods it is more elliptical than others, and the Earth wobbles about its axis, all of which cause solar heating to vary. These effects swamp anything humans are likely to do to the climate.

During periods of global warming, some areas will become drier and less hospitable for agricultural, but just as many, or more, areas are likely to become wetter and more hospitable for food production (and living), such as Canada and Siberia. There is no evidence of species extinction during previous periods of global warming. Sea levels have slowly risen for hundreds of years, and the evidence is they will continue rising at the same slow and highly manageable rate. And, finally, the evidence is that severe storms are less frequent and intense during the warm than during the colder periods.

So relax and enjoy the few extra days of summer and the milder winters – like our Roman and Viking ancestors did.


This piece originally ran in The Washington Times.